¿QUÉ ES UN TRAUMA EMOCIONAL?

Sufrir una enfermedad grave, una intervención quirúrgica, un accidente, presenciar una muerte de cerca, una catástrofe natural, un atentado, un atraco, una violación, una paliza... 

Cuando se sufre alguna de estas circunstancias podemos pensar en TRAUMA. 

 

Pero no son los únicos eventos que pueden provocar un trauma emocional. En muchos casos, la familia, los compañeros de estudios o de trabajo, amigos y pareja  se convierten en una fuente de traumatización.


 De hecho la forma en que nos vinculamos a nuestros cuidadores  principales( apego) son la mayor fuente de traumatización durante la infancia. En estos casos hablamos de TRAUMA DE APEGO. 


La mayor parte de los trastornos psicológicos y psicosomáticos   que padecemos están relacionados con traumas emocionales que hemos sufrido a lo largo de la vida. Hablamos de TRAUMA SIMPLE cuando la experiencia se limita a un único evento traumático  Hablamos de TRAUMA COMPLEJO cuando encontramos más de una experiencia traumática y/o trauma de apego. 

 

Coincidimos con aquellos autores que consideran que un Trauma Emocional sobreviene cuando tenemos una experiencia tan impactante que sobrepasa los recursos de los que disponemos, en ese justo momento, para hacerle frente.

Ese impacto a nivel cerebral, activa la amígdala, inhibe el hipocampo y desactiva el cortex cerebral ( estructura implicada en el procesamiento cognitivo de la información) impidiendo que la experiencia impactante sea PROCESADA de manera adaptativa y sea almacenada de forma integrada en nuestro cerebro.

 

Esa información NO-INTEGRADA mantiene activos los elementos emocionales, somato-sensitivos, y cognitivos de la experiencia vivida, manteniendo activada la amígdala.

La persona traumatizada podrá sentir signos de desregulación fisiológica y emocional, viviendo en un estado de ansiedad permanente. 

 

El Trauma Simple puede aparecer después de sufrir un accidente, o quedarse encerrado en un ascensor, recibir un diagnóstico médico dificil, ser mordido por un perro..

El Trauma de Apego suele venir dado por una infancia con maltrato emocional o físico, abusos sexuales, abandono emocional y/o negligencia

Se habla de  Trauma Complejo si se padecen ambas situaciones o son continuadas.

LA INFANCIA LA ETAPA MÁS VULNERABLE

 

Podemos sufrir un trauma en cualquier momento de nuestra vida pero la infancia es el período de mayor vulnerabilidad.

Nacemos con un cerebro inmaduro que sólo en la interacción con su entorno va a terminar de "cablearse" y  madurar. Cuando la interacción con el entorno es complicada y poco segura la probabilidad de ocasionar un trauma emocional aumenta.

 Son muchos los eventos que pueden sobrepasar a un niño o una niña. La falta de recursos propios y el no entendimiento de comportamientos adultos, puede llevarles a un estado de desregulación que, por si solos, no saben superar.  Esto por supuesto se agrava cuando se trata de una infancia donde existen maltrato físico o emocional, abusos sexuales,  negligencia, desprotección , enfermedades, hospitalizaciones, etc....

 

 

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¿CÓMO SABEMOS SI LO QUE NOS OCURRE ES POR UN TRAUMA?

 

Tanto en adultos como niños, cuando los eventos traumáticos sobrepasan los recursos propios, se produce una respuesta fisiológica al estrés, que enciende nuestro Sistema de Alarma. A partir de ese momento, el clima cerebral cambia de tal forma que el procesamiento natural de la información se bloquea. Así el recuerdo se almacena en su estado original, desintegrado, produciendo un almacenamiento disfuncional que mantendrá "activo" el trauma  y generará síntomas somatico-sensoriales, emocionales, cognitivos y conductuales.

 

Los síntomas van a moverse entre la hiperactivación y la hipoactivación fisiológica. Haber sufrido un trauma genera un estado de alerta casi permanente que transforma la vida de la persona. 

 

Dificultades para dormir, pesadillas, imágenes intrusivas repetidas, dificultad para la concentración, despistes frecuentes, conciencia ausente....hacen que la vida cotidiana sea agotadora. 

Dejar de sentir esa desregulación se convierte en una necesidad imperiosa y esto termina  modificando la conducta. Comer compulsivamente, abusar del alcohol, pastillas u otras sustancias, consumir televisión, comprar compulsivamente y, en casos mas graves, las autolesiones son conductas a las que llamamos "anestésicas" porque aunque sea por unos minutos  se convierten en  el recurso que calman dicha desregulación. 

 

Aprender a desactivar ese estado de alerta, dotar de recursos a la persona y ayudarle a procesar los recuerdos traumáticos son el núcleo de la terapia.

 

Algunos trastornos, claramente se relacionan con un acontecimiento reciente, como el caso de un paciente que comenzó a  sufrir de ataques de pánico ( Crisis de Angustia ) tras presenciar el infarto de su padre.  Pero otros trastornos aparecen   mucho tiempo después de haber sufrido el evento traumático, como el caso de una mujer que desarrolló una Bulimia y debajo de ésta descubrimos que tenía relación con los abusos sexuales que  había padecido de pequeña. 

 

La forma en como la mente elige el trastorno a desarrollar no está aún claro. De modo que, un mismo trastorno puede tener detrás eventos traumáticos de distinta naturaleza. En otras ocasiones, el desarrollo de un trastorno parece no coincidir con ningún evento traumático.

 

Es importante realizar una buena evaluación y un buen diagnóstico para "tener el mapa" completo de lo que le ocurre a la persona que consulta y saber si está o no relacionado con alguna experiencia traumática de cara al tratamiento