CAMINANDO LA VIDA


CAMINO DE SANTIAGO

CAMINANDO LA VIDA es un Taller Experiencial que realizamos durante EL CAMINO DE SANTIAGO  y donde trabajaremos aspectos profundos del Ser. Como es un taller con un número de participantes reducido, garantizamos la atención psicológica durante todo el camino.

 

 

"Participar en un Talller de Crecimiento Personal es una experiencia íntima, profunda y muy enriquecedora y hacerlo en contacto con la naturaleza y caminando, lo convierte en una experiencia única"

 

 

Os dejamos algunas opiniones de anteriores participantes:


¿Qué ha significado para ti participar en el taller  “CAMINANDO LA VIDA”?

 

 

YOLANDA P.: "He descubierto muchas cosas de mí misma. Ahora tengo más herramientas de las que tenía antes. Puedo hacerle frente a situaciones que solo creía que podían hacer los demás".

 

CHARI M.: "Tengo un nuevo espíritu de mirar las cosas con calma y paciencia. he sentido el cariño. Para mi se ha quedado corto".

 

ESPERANZA P.: “Cuando volví lo traía escrito en mi carita…Entrad en Narnia. Para mí hay un antes y un después, y los míos me lo dicen… la vida sigue y sigo peleando, pero tengo mi Narnia y salgo y entro cuando quiero. Suerte, sumergiros, y a VIVIR…. 

 

MERCEDES S.: “He aprendido a confiar, a reconocer lo bueno en los demás y a sacar de ellos lo bueno y no lo que me pueda dañar….  Aprendí a no llevar la carga de cosas innecesarias, a saber identificar esa carga que me oprime y soltarla para poder seguir caminando…”

 

NATI V. : " He aprendido a escuchar, he disfrutado de las compañeras y he crecido. Ahora puedo hacer cosas para ayudarme a mí misma".

 

MARIA JESUS G.: "He aprendido a decir "hasta aquí". A dejar que las cosas fluyan, a aceptar la diversidad y que  no debo esperar nada a cambio de lo que doy".

 

TERESA D.: “El Camino es como la Vida, ó la Vida como el Camino. Luces, sombras, risas, llantos...Cuando lo aceptas, va aflorando en ti una fuerza y unas energías renovadas... Empieza a aparecer la magia".

 

 

 LUISA: “El Camino es un espacio mental seguro, un paraíso, un generador de sueños, un lugar a donde siempre puedes volver a buscar respuestas o a hacer preguntas. En mi camino, encontré unas compañeras perfectas en la imperfección, guerreras y que siempre están para ayudarte a luchar contra tus propios enemigos, aunque esos enemigos, en algún momento, puedas ser tu misma…”

 

IRENE L.: "Vuelvo llena de amor y de energía. El Camino me ha permitido mirarme y enfrentarme a mis miedos y crecer. Me siento afortunada".

 

ESPERANZA PEDR.: “Ha sido una maravillosa experiencia que me ha ayudado a conocerme mejor y a relacionarme mejor con mi entorno…. He crecido personalmente…. Ha significado mucho para mí.”

 

OBDULIA Q.: "El camino es muy bonito pero no ha sido fácil para mí. De cualquier forma agradezco haberlo realizado y haber podido compartirlo con las compañeras"

 

ELISABETH R.: " Ha sido una de las experiencias mas enriquecedoras que he vivido. He realizado muchos talleres de crecimiento personal pero este ha sido sin duda, el mas renovador".

 

LAURA B. : "Va a haber un antes y un después del Camino. Comunión bonita e increíble. Vuelvo con la mirada llena de amor y esto me permite volver a mí"



PSICÓLOGAS FACILITADORAS DEL TALLER:

 

María del Mar Blanco Garzón:

Psicóloga Sanitaria, Terapeuta de Familia, Terapeuta Gestalt, Clínico EMDR y Terapeuta Sensoriomotriz

 

Ana García Pérez:

Psicóloga Clínica, Terapeuta de Familia, Psicodramatista, Clínico EMDR y Terapeuta Sensoriomotriz

 


PROGRAMA

 7 Talleres

divididos en 22 horas, repartidos a través

de las etapas del Camino de Santiago.

1.- Comienza el Camino: El entusiasmo y el miedo como aliados  

2.- Conectados al Cuerpo y a la Naturaleza

3.- La Dificultad y la Trampa del Pensamiento

4.- Profundizando en las Emociones: Auto-reconocimiento y Auto-agradecimiento

5.- Agradeciendo a la Vida

6.- Nacerse en el Camino de la Vida

7.- Qué vuelve en mi Maleta?

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dias de Camino:  

 6 etapas

 

 Sarria -Portomarín-Palas de Rei-Melide-Arzua- O´Pedrouzo-Santiago de Compostela

 

 Alojamientos:

 

 Nos alojaremos en Hostales y Casas rurales con encanto, en régimen de Media Pensión, utilizando los espacios de los alojamientos  para la realización de los talleres.

 


 

Otros servicios incluidos:

 Los traslados de/al aeropuerto, los traslados de equipaje para cada etapa y el seguro de viaje están incluidos en el precio.

 

Nos ofrecemos a tramitar los billetes de avión. Los precios de los billetes pueden aumentar a medida que se aproxima la fecha del viaje.

Requisitos

 

Es importante entrenar, al menos un mes antes, con el mismo calzado que te llevarás al Camino.

El taller profundiza en aspectos personales por lo que es importante que estés dispuest@ a hacer un trabajo  personal.

PRECIO

 

 780 euros + Avión *

 

 

                      Un único pago de 780 euros (antes del 11 de septiembre de 2018)

                                    

                                       

 Politica de cancelación:

-Se devolverá el 50% del importe pagado si usted cancela su asistencia al taller antes del  31 de agosto. 

Después del 31 de Agosto  el importe pagado ya no es reembolsable. 

 

 

*Incluidos traslados del/al aeropuerto, hotel con media pensión, traslado de equipaje, seguro de viaje y Talleres.

Los precios de los vuelos son económicos, pero aumentan a medida que se acerca la fecha de viaje.

 

**Se admitirán solicitudes hasta completar nº de participantes (8 en total)

 

Os dejamos un artículo interesante que entiende y apoya el caminar igual que lo hacemos nosotras. Esperamos que os guste.

'Andar nos enseña a desobedecer'

  • Experto en psiquiatría, filosofía de la pena y Foucault , Fréderic Gros ha escrito un tratado sobre el andar en el que relaciona las ideas de pensadores como Kant, Thoureau, Nietzsche y Rousseau con su manera de caminar. Una reivindicación del placer del paseo. 

El filósofo francés Fréderic Gros, paseando por la universidad de...

El filósofo francés Fréderic Gros, paseando por la universidad de Barcelona. JOAN MANUEL BALIELLAS MUNDO

 

A Kant, Rousseau, Rimbaud y Nietzsche les gustaba salir a andar. Todos lo hacían de forma diferente. Los paseos del joven Rimbaud, dispersos y desordenados, estaban llenos de ira, mientras queNietzsche buscaba en ellos la tonicidad y lo energético de la marcha. Kant era metódico y sistemático: tomaba cada día, a la misma hora, la misma ruta. Todos trasladaron en algún momento su despacho de trabajo al campo, donde las ideas fluían libres, en plena naturaleza. Examinándolos de cerca, esos paseos guardan cierto paralelismo con sus reflexiones, sostiene el filósofo francés (y gran caminante) Fréderic Gros en Andar. Una filosofía (Taurus), un bestseller en Francia que acaba de traducirse.

 

¿Cuándo empezó usted a caminar?
Relativamente tarde, a los 20 años. Fueron unos amigos los que me aficionaron. Ya cuando era niño me gustaba irme solo a las colinas pero lo cierto es que el andar sistemático, como excursión, me llegó más tarde. Mi primera experiencia importante fue el verano que hice la vuelta a Córcega. Recorrí el camino GR-20. Es difícil, pero la alianza entre alta montaña y el mar lo convierten en algo precioso.

 

 

¿Cuántos kilómetros hizo? 
Éramos siete personas y lo recorrimos en 15 días, no sé cuántos kilómetros hicimos. Lo cierto es que cuando uno anda no cuenta los kilómetros porque la dificultad de los senderos hace que uno pueda recorrer, en ocasiones, muy pocos kilómetros en un día. Cuando uno anda por caminos más fáciles, llanos, lo que se considera la media del peregrino son 40 kilómetros diarios. 

 

¿Qué opina de las aplicaciones que calculan la distancia, incluso las calorías consumidas ?
No las uso. Lo importante es tener una visión de conjunto y eso sólo se puede tener con un mapa desplegable. Respecto a las calorías, cuando uno se plantea caminatas de siete o más horas, lo que preocupa es llegar al próximo refugio.

 

En su ensayo relaciona el andar con grandes filósofos, ¿por qué?
Esos pensadores convirtieron las montañas y los bosques en su lugar de trabajo. Para ellos, andar no era una actividad deportiva o un paseo turístico. Realmente salían con sus cuadernos y sus lápices para encontrar nuevas ideas. La soledad era una de las condiciones para crear. 

 

¿Y la relación entre la manera de caminar y sus ideas? 
Es que hay maneras de andar que, efectivamente, son estilos filosóficos. Por ejemplo: Kant era muy serio y disciplinado, y es un filósofo que establece unas demostraciones muy rigurosas con definiciones muy estrictas. Tenía un estilo de andar que consistía en hacer todos los días el mismo paseo, a la misma hora. La escritura de Nietzsche, mucho más dispersa, con menos cohesión, tiene que ver con el hecho de que él buscaba en el andar sensaciones de energía y luz. Su escritura es muy brusca y rápida, no tan demostrativa como la de Kant.

 

¿A qué se refiere cuando escribe sobre la pérdida de la identidad que se produce al caminar?
Bueno, los efectos de andar pueden variar según la intensidad. Si andas durante cuatro o seis horas estás en compañía de ti mismo, puedes encontrarse con tus recuerdos o nuevas ideas. Pero a partir de las ocho o nueve horas, el cansacio es tal que uno ya no siente más que su cuerpo. Toda la concentraciónl va dirigida al hecho de avanzar. Ahí es cuando se produce la pérdida de identidad, que se debe a la fatiga extrema. Andamos para reinventarnos, para darnos otras identidades, otras posibilidades. Sobre todo, nuestro rol social. En la vida cotidiana uno está asociado a una función, una profesión, un discurso, una postura. Andar es un decapado de todo eso. Al final, caminar no es más que una relación entre un cuerpo, un paisaje y un sendero.

 

Pero cada vez se camina menos, especialmente en las ciudades, donde cada vez vive más población. 
En el Tercer Mundo todavía se anda mucho, pero es cierto que en las ciudades está despareciendo. No están hechas para los peatones.

 

Los jóvenes tampoco caminan.
Las nuevas generaciones consideran, y quizá tengan razón, que hay que estar loco para ir andando a los sitios, sobre todo cuando se han hecho todo tipo de inventos técnicos para conseguir que no tengamos que andar. Para ellos, caminar es algo monótono, en parte porque las pantallas nos han acostumbrado a cambiar de imagen muy rápidamente y cuando andamos, los paisajes evolucionan muy lentamente. Además, cuando andamos, siempre hacemos lo mismo. 

 

Y eso se percibe como algo aburrido. 
Para algunas personas, caminar es lo más opuesto que puede haber al placer porque de manera espontánea tendemos a comparar el placer con una excitación. Y para que haya excitación se necesita novedad. Dicho esto, descubrir el placer de andar puede ser algo totalmente exótico. Uno descubre una dimensión de la existencia que hoy en día está prácticamente proscrita: la lentitud, la presencia física. Durante la marcha, todos los sentidos están presentes: se escuchan los ruidos del bosque, se ven las luces...

 

¿Qué le parece que los jubilados sean los que más andan?
Los sabios de la antigüedad tenían un dicho que hoy podría soprendernos, que es: «ten prisa por llegar a la vejez». Porque ellos consideraban que la vejez era ese momento de la vida en el que uno podía liberarse de todo y dedicarse al ciudado de uno mismo, le souci de soi, en latín cura sui. La marcha, además, no tiene nada de violento ni de brutal. Hay una regularidad en ella que apacigua, calma. Y se aleja de toda búsqueda de resultados. Por eso la primera frase del libro es: «andar no es un deporte». No hay que hacer marcas, no hay que superarse a sí mismo. Andar es una experiencia de lo más auténtica, aunque quizá no moderna.

 

¿Andar le ha liberado a usted del mundo académico? He leído que ahora está preparando un libro sobre la desobediencia. 
Thoureau escribió el primer ilbrito sobre andar y, curiosamente, también escribió el primer libro sobre la desobediencia civil. Y es verdad que andar nos enseña a desobedecer. Porque andar nos obliga a tomar una distancia que también es una distancia crítica. En el mundo académico todo el mundo está obligado a demostrar lo que dice. En este libro quería volcar ensoñaciones. La pregunta que hago a los pensadores que aperecen en él no es qué es lo que piensan, sino cómo andan. No he querido volver a las doctrinas, sino explorar los estilos.